Que casualidad fue encontrarte justo acá, vos tan puesto, yo tan apuesta. Que sofisticado fue invitarte a coquetear vos tan lento y yo tan regia. Sos hermoso y el mundo sonríe conmigo. Que barbaridad haber tenido que esperar para vernos de tan cerca, desnudémonos y no digamos nada, en silencio tus caricias son hermosas. Y el mundo sonría conmigo.
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