lunes, 9 de mayo de 2011


Su mayor miedo es la soledad. Le tiene pánico. Cuando se siente sola, llora. Llora hasta que no puede más. Llora con ansia, con rabia. Llora porque no se siente querida y amada. En las frías noches, se cubre con las sábanas y llora en la almohada. Llora hasta empaparla de lágrimas. Llora bajo, para que nadie pueda oírla. Llora por amor; por amistad. Llora porque él nunca estuvo presente en los malos ni buenos momentos, ni lo estará. Llora porque no entiende su manera de ser. No entiende sus sentimientos y en realidad parece una niña caprichosa que no sabe ni lo que quiere, ni lo que siente. Llora por sus rarezas, por su comportamiento en determinadas situaciones. Llora por pequeños problemas. Llora porque él no está ni estará en su cama todas las noches ni a su lado por las mañanas. Llora porque necesita sentirse deseada.
Pequeña, lo que no soporto es que no paren de caer lágrimas por tus ojos. Soportaste tormentas temblando de miedo, soñaste con los ojos abiertos. Y ahora lloras como la niña que nunca dejaste de ser, es hora de crezcas y te des cuenta de que esto es lo que hay, tendrás que sufrir si algún día quieres saber que es la felicidad, tendrás que llorar para valorar tus sonrisas. Y ahora, porfavor levantate y sécate las lágrimas.

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